No es nada de ti
No es tu pelo como esponja, ese que tocan mis manos con el vacío deseo de descubrir tus pensamientos. No son tus manos con esta mi ambición de amarrarlas entre las mías, de sentirlas parte de mis brazos y de mi cuerpo. No es tu boca móvil ni tus dulces labios frescos que invitan a besarlos tiernamente como pretende hacerlo mi voz en tus oídos. No es tu sonrisa y el esplendor que aflora en mi día al verla en tu rostro, suave y viva. No es tu cuerpo lozano, no es tu historia para mi desconocida, no son tus razones incomprendidas, no son tus señales escondidas, ni siquiera la posibilidad esa de ser que aún no ha sido. No son propiamente tus ojos, traviesos infantes viejos que han visto tanto sin mi compañía. Soy yo en tus ojos, es reconocerme en tu mirada, es verme dibujado en tu pupila, es el brillo de tus ojos que ilumina mis fronteras. Eso es, es saber que con tus ojos me miras, es saber que existo en ellos lo que me impulsa a pensar que podré un día existir también en el alma tuya.