Entradas

Mostrando las entradas de marzo, 2007

No quiero una niña buena

"La mujer que me recetó mamá", es decir, esa que aprendí a desear en mi casa, desde pequeño, que cumple con los cortos requisitos*, ya no la quiero. Y no es que me parezca que los mencionados requisitos estén fuera de toda lógica, que sean malos (malo? bueno? :S) y hasta que esté diciendo que no me gustan... porque pues si soy totalmente sincero pueden hasta traer sus ventajas y casi que en últimas, no sé si por hipócritas, por costumbre, dejadez, resignación o qué diablos, parece que tendemos hacia ellos. Es solo que me aburrí de ese estereotipo de mujer. De esa de la que uno ya sabe qué va a decir ante una determinada situación, que uno ya conoce previamente la forma como va a reaccionar ante un comentario, un gesto, unas palabras, un insulto, un abrazo, una invitación aceptada o negada, (en fin... la lista es inmensa) solo porque así es "como se debe responder/contestar ante esa situación". Ese manual no escrito que sacan a relucir los papás de "vez ...

A propósito de despedidas, adioses y olvidos.

Como por estos días me dedico a soltar, a dejar ir, a mirar hacia el futuro y tomar distancia del pasado (no por nada, es un buen ejercicio no más - Si claro, cómo no! - ) En una tertulia espontánea con dos amigos residentes en Bogotá, surgió, por "causalidad", la lectura de unos poemas de Jorge Luis Borges, de los cuales, a propósito de los días que recorro, rescato los siguientes que retumbaron en mi cabeza (Si claro, cómo no! - Quiero decir en mi corazón - ) y aquí los transcribo para honrar al Maestro, a mis amigos de tertulia y a quien hace que retumben con más fuerza por estos días. Sin más preámbulos, aquí van. DESPEDIDA (Jorge Luis Borges) Entre mi amor y yo han de levantarse trescientas noches como trescientas paredes y el mar será una magia entre nosotros. No habrá sino recuerdos. Oh tarde merecidas por la pena noches esperanzadas de mirarte, campos de mi camino, firmamento que estoy viendo y perdiendo... Definitiva com un mármol entristecerá tu ausencia otras...

El roce de tu cuerpo

Al principio, te observé bailar toda la noche como le bailan los girasoles al sol del medio día. Yo bailé con otras queriendo bailar contigo. Esperé mucho tiempo antes de que tu cuerpo tocara el mío. Ya entrada la noche Mi cuerpo te buscó, y te sentí cerca, muy cerca Casi como si fuéramos uno, Claro que era mi imaginación quien tomaba la batuta, Sólo que yo me entregué a ella como suelo hacerlo. Fue entonces cuando, estando muy cerca, Sentí Tu pecho que se paseaba por el mío, Entre la danza y tus miradas. Mis ojos reflejaban a los tuyos, Y yo me perdía en el mar de tu mirada. La música vino y se fue, Como suele hacerlo en estos casos, Y tú volviste a tu lugar, sola, Y yo volví a un lugar que no es el mío, También solo Y me quedé esperando repetir el momento. La noche pasó y debía ausentarme, Así que no me aguanté las ganas de darte un beso y despedirme, Fue en eso cuando tu cuerpo comenzó a moverse al son de un ritmo nuevo Y de pronto nuestros cuerpos bajaban para tocar el suelo, Fue a...
Cómo quisiera sacarme esta torpe ilusión esta torpe locura y este torpe dolor Cómo quisiera arrancarte esa dulce mirada esa dulce sonrisa y ese dulce candor Cómo quisiera llevarme esa eterna alegría esa eterna belleza y ese eterno temblor Cómo quisiera enseñarte este mi torpe dulce y eterno amor

Verte

Primero fue de lejos... y fue como una fugaz revelación, como viajar rápidamente a un pasado remoto del que no se tienen muchos datos. Después, ya de cerca, fue el reconocimiento de un momento común, no una historia o una época común, tan sólo un momento sencillo, de esos que se saben que ocurrieron pero sólo nos dejaron una vaga imagen borrosa ya por el paso del tiempo. Las otras miradas que se sucedieron me despertaron intriga y curiosidad. Me preguntaban por qué era tan diferente el sentir que creía recordar y el que inevitablemente se apilaba dos mesas más allá de ti. Ya tarde, demasiado tarde tal vez, pero justo a tiempo como suelen acontecer las cosas que no pueden escapar al tiempo, te presentaste tú para despejar las dudas. Supe entonces que esa belleza profunda y pura que emanan tus grandes ojos...

Dos de Bécquer

RIMA XXX Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y se enjugó su llanto, y la frase en mis labios expiró. Yo voy por un camino; ella, por otro; pero, al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún: —¿Por qué callé aquel día? Y ella dirá: —¿Por qué no lloré yo? Gustavo Adolfo Bécquer Dices que tienes corazón, y sólo lo dices porque sientes sus latidos. Eso no es corazón...; es una máquina, que, al compás que se mueve, hace ruido. Gustavo Adolfo Bécquer

Más de soledades... ahora de mi amigo Sabines.

Me doy cuenta de que me faltas y de que te busco entre las gentes, en el ruido, pero todo es inútil. Cuando me quedo solo me quedo más solo solo por todas partes y por ti y por mí. No hago sino esperar. Esperar todo el día hasta que no llegas. Hasta que me duermo y no estás y no has llegado y me quedo dormido y terriblemente cansado preguntando. Amor, todos los días. Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta. Puedes empezar a leer esto y cuando llegues aquí empezar de nuevo. Cierra estas palabras como un círculo, como un aro, échalo a rodar, enciéndelo. Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas, en mi garganta como moscas en un frasco. Yo estoy arruinado. Estoy arruinado de mis huesos, todo es pesadumbre. Jaime Sabines
Estoy sentado como un inválido en el desierto de mi deseo de ti Me he acostumbrado a beber la noche lentamente, porque sé que la habitas, no importa dónde, poblándola de sueños. El viento de la noche abate estrellas temblorosas en mis manos, que aún no se conforman, viudas inconsolables de tu pelo. En mi corazón se agitan los pájaros que en él sembraste y a veces les daría la libertad que exigen para volver a ti, con el helado filo del cuchillo. Pero no puede ser. Porque estás tan en mí, tan viva en mí, que si me muero a ti te moriría. Juan Gelman No me será fácil olvidarte ni sacarte de mi ser. No me será fácil alejarme ni olvidarme de tu ser. Será un proceso duro y dulce, dulce y duro, así como eres tú.