A propósito de despedidas, adioses y olvidos.

Como por estos días me dedico a soltar, a dejar ir, a mirar hacia el futuro y tomar distancia del pasado (no por nada, es un buen ejercicio no más - Si claro, cómo no! - ) En una tertulia espontánea con dos amigos residentes en Bogotá, surgió, por "causalidad", la lectura de unos poemas de Jorge Luis Borges, de los cuales, a propósito de los días que recorro, rescato los siguientes que retumbaron en mi cabeza (Si claro, cómo no! - Quiero decir en mi corazón - ) y aquí los transcribo para honrar al Maestro, a mis amigos de tertulia y a quien hace que retumben con más fuerza por estos días. Sin más preámbulos, aquí van.

DESPEDIDA
(Jorge Luis Borges)

Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
Oh tarde merecidas por la pena
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo...
Definitiva com un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.


1964
(Jorge Luis Borges)

I

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,

cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.

Nadie repite (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente

para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.

II

Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y que me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.


DIME
(Jorge Luis Borges)


Dime por favor donde estás,
en qué rincón puedo no verte,
dónde puedo dormir sin recordarte
y dónde recordar sin que me duela.

Dime por favor dónde pueda caminar
sin ver tus huellas,
dónde puedo correr sin recordarte
y dónde descansar con mi tristeza.

Dime por favor cuál es el cielo
que no tiene el calor de tu mirada
y cuál es el sol que tiene luz tan sólo
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor cuál es el rincón
en el que no dejaste tu presencia.
Dime por favor cuál es el hueco de mi almohada
que no tiene escondidos tus recuerdos.

Dime por favor cuál es la noche
en que no vendrás para velar mis sueños...
Que no puedo vivir porque te extraño
y no puedo morir porque te quiero.

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Estoy volviendo a conseguir la tranquilidad, la calma y la confianza que abren la mente y el espíritu. Gracias Borges, gracias amigos, gracias a ti...

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